Paul Strand, Manuel Álvarez Bravo, Susan Meiselas

Gareth Williams es intelectual y profesor.


Paul Strand, Gateway, Hidalgo, from the portfolio Photographs of Mexico, 1933

Manuel Álvarez Bravo, Umbral (Threshold), 1947; printed 1977

Susan Meiselas, Holding cell for undocumented female detainees, El Cajon, California, from the series Crossings, 1989; printed 2011

 

A través de estas imágenes nos enfrentamos a tres momentos distintos (1933, 1947 y 1989) que nos presentan tres perspectivas disímiles aunque evocadoramente conectadas en puertas, entradas, salidas, fronteras, umbrales y bordes que dan forma a la experiencia de género de una clase social mexicana moderna:

La primera imagen de Paul Strand nos sitúa en el inicio de la década revolucionaria activada por alzamientos campesinos en contra de las injusticias de una economía colonial que continuaba y contra la conquista espiritual sostenida hasta un siglo después de la Independencia por los llegados monopolizadores de la riqueza y el prestigio. La imagen enfatiza, en el juego entre luces y sombras, una arquitectura del poder histórico, la ruina rural y el abandono avecinándose delante de nosotros, hacía los cielos nublados, testimonio de la vida de un poblado en la cual no cambia nada de una generación a otra excepto por las formas de las nubes y en la que las formas del pasado, las estructuras sociales, y los valores hechizan el paisaje. Este es el México secular post-revolucionario. Pero es la modernidad dominada por los espectros de un reino feudal que se rehúsa a desaparecer. El pasado colonial persiste de forma dilapidada cuando miramos hacia arriba, mientras que al mismo tiempo la imagen insinúa los contornos de otro lado que nunca llega a verse por completo. Si se hiciera visible, su interior nos ofrecería únicamente la continuidad de la decadencia que ya habíamos visto desde fuera. La solemnidad de la imagen podría tomar entonces la forma de una invitación: a pasar, a cruzar el umbral y a entrar en la decadente arquitectura de aislamiento y distinción. Pero no hay hospitalidad aquí, porque este mundo de exclusión y encierro irradia una fachada que  nos restringe y prohíbe el paso. Conseguimos vislumbrar parcialmente más allá de los decadentes muros del prestigio feudal, aunque se nos sujeta a una distancia absoluta de las glorias anteriormente auto elegidas desde adentro (de los muros).

La segunda imagen, de Manuel Álvarez Bravo nos sitúa en los momentos posteriores a la Segunda Guerra Mundial y los primeros años de lo que se llamaría después “el milagro mexicano”. Un periodo de progreso económico sostenido en el desarrollo de los mercados internos que alcanzaban un crecimiento económico del tres al cinco por ciento y un tres por ciento de inflación anual desde los 1940’s hasta los 1970’s. En este tiempo de dramática urbanización y modernización industrial, el lente de Álvarez Bravo evita la mirada hacía arriba de “La Entrada” de Paul Strand para enfocarse abajo, en el instante, el segundo preciso, de una relación de género entre el pie y el suelo. Esta misteriosa, atemporal, imagen no revela lo que hay dentro o fuera, lo que hay de un lado o de otro, sino que expone la contingencia pura de un tercer espacio que simultáneamente reúne y separa. Captura el umbral que se abre entre lo privado y lo público, un mundo de destitución o de felicidad, de paz o de violencia, de hospitalidad o de terror. La lente devela un espacio que no tiene un significado completo o que podamos entender definitivamente. Está mediado por la figura trunca de una mujer descalza sin propiedades particulares o características específicas (¿es vieja, joven, campesina, moderna, empleada doméstica, rural, ama de casa, pobre, hermana, burguesa, prostituta, urbana, felizmente sorprendida, aterrada, indiferente?). Los dedos de ambos pies están enrollados hacía arriba y el tobillo de su pie derecho ligeramente levantado del suelo en una postura de huida, parece indicarnos que súbitamente reconoce, y desea evitar el contacto, con el liquido que hay en el piso —quizá el agua de trabajos domésticos o de algún accidente infantil o tal vez la sangre de una maldad que atraviesa el umbral y horroriza. ¿Quizá, la imagen debiera ir acompañada por un grito penetrante? ¿Por una mirada de reconocimiento? ¿Por un suspiro de resignación agotada? ¿Por nada? ¿Qué es lo que cuenta y lo que no en el umbral? ¿Cuál es su propiedad intrínseca? ¿Cómo se puede medir lo que le es propio? ¿Cómo medir el anonimato del reciente o inminente trabajo de una mujer, sin importar la forma que pueda tomar ese trabajo? El umbral, puede parecer, es el de nuestra propia inhabilidad para comprender en su totalidad lo significativo de una mujer a quien no se le permite contar, o ser tomada en cuenta plenamente, y que existe sólo momentáneamente como una relación corporal con algo que se ha derramado en el suelo que alguien más deberá limpiar.

La tercera imagen captura la debacle del breve milagro de la modernidad mexicana, que llego estrellándose contra el piso con la crisis de endeudamiento de 1982 y con el colapso del peso en los años subsecuentes. Las más ordinarias necesidades humanas tales como trabajo, alimento, servicios de salud, educación y techo se dejaron nuevamente para después mientras se renegociaba el prestigio de siglos de las elites económicas y políticas, pues ahora el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional determinan las condiciones de riqueza y distinción. Una vez más la mayoría pobre se quedo para satisfacer las más banales de las  necesidades humanas al asumir el peso y la responsabilidad de unos medios absolutamente excepcionales para un fin: la decisión de cruzar al otro lado en busca de la sobrevivencia individual o colectiva. Ningún Sueño Americano. Sólo una decisión que se toma en contra de la vida experimentada como una destitución, en contra de una vida que no puede distinguirse de la inevitable muerte económica, cultural y social. La lente de Susan Meisela captura en “2 a.m. Celda de detención para mujeres indocumentadas detenidas” la relación entre lo absolutamente banal y lo absolutamente excepcional. En fuerte contraste con la tierra de nadie que es la celda de detención; el tiempo, el lugar y la perspectiva de la imagen están marcadas por una agobiante precisión, en una composición fotográfica construida sobre una geometría de contención que oculta cualquier asociación con el otro lado de la libertad, ya que este es el umbral, la frontera de las líneas horizontales y verticales que encarcelan, criminalizan y devuelven. Las mujeres son capturadas en y sobre la línea: la frontera. Sus historias de vida, complejidades, trayectorias, razones y deseos se reducen a un único estatus que seguramente les otorga igualdad por primera vez en sus vidas, pues desde ese momento son todas igualmente indocumentadas. Al posicionar la lente al mismo nivel que la línea pintada sobre las paredes del centro y la izquierda, en la imagen de Meisela la joven niña ubicada hacía la derecha muy cerca de la cámara nos esta mirando pero se mantiene ligeramente fuera de foco. Se queda sobre expuesta. De cualquier manera es esta sobre exposición la que le permite ocupar el mismo plano visual que ocupan las otras dos mujeres, una de las cuales mira directamente al lente mientras que la otra nos da la espalda desde la esquina izquierda como si tuviera miedo o estuviera avergonzada. La imagen va de la sobre exposición al deseo por la clandestinidad y de vuelta, con una mirada intermedia que subyace el fortísimo realismo de la línea, la entrada, la frontera, cómo puede cruzarse y las nuevas maneras de encierro que conjuran sobre los pobres de México. Esta es la imagen de una diminuta comunidad de mujeres que han sido congregadas en tierra de nadie, pero que se mantienen separadas en su momentánea igualdad sin ley; en espera de regresar y volver de nuevo como miembras no portadoras de tarjeta de la comunidad de cruzadores de la frontera de quienes no tienen comunidad.


Gareth Williams es Professor de Romance Languages & Literatures y Latin American & Caribbean Studies en la University of Michigan, Ann Arbor. Es el autor de los libros The Mexican Exception: Sovereignty, Police and Democracy (2011) y The Other Side of the Popular: Neoliberalism and Subalternity in Latin America (2002). Ha publicado numerosos trabajos sobre la relación entre la cultura latinoamericana, la formación del Estado, y la filosofía política.

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